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domingo, 6 de agosto de 2023
LECTURA DIA 06 DE AGOSTO
2da. a los Corintios
Capítulo 06
6:14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo
tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las
tinieblas?
6:15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el
incrédulo?
6:16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros
sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo:
Habitaré y andaré entre ellos,
Y seré su Dios,
Y ellos serán mi pueblo.
6:17 Por lo cual,
Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor,
Y no toquéis lo inmundo;
Y yo os recibiré,
6:18 Y seré para vosotros por Padre,
Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.
2da. a los Corintios
Capítulo 07
7:1
Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda
contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de
Dios.
7:2 Admitidnos: a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, a nadie
hemos engañado.
7:3 No lo digo para condenaros; pues ya he dicho antes que estáis en nuestro
corazón, para morir y para vivir juntamente.
7:4 Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de
vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras
tribulaciones.
7:5 Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro
cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro,
temores.
7:6 Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de
Tito;
7:7 y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había
sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto,
vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aun
más.
7:8 Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo
lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os
contristó.
7:9 Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis
contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios,
para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.
7:10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para
salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce
muerte.
7:11 Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios,
¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor,
qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado
limpios en el asunto.
7:12 Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio,
ni por causa del que lo padeció, sino para que se os hiciese manifiesta nuestra
solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios.
7:13 Por esto hemos sido consolados en vuestra consolación; pero mucho más nos
gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos
vosotros.
7:14 Pues si de algo me he gloriado con él respecto de vosotros, no he sido
avergonzado, sino que así como en todo os hemos hablado con verdad, también
nuestro gloriarnos con Tito resultó verdad.
7:15 Y su cariño para con vosotros es aun más abundante, cuando se acuerda de
la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y
temblor.
7:16 Me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros.
2da.
de Reyes
Capítulo
19
19:1 Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos y se cubrió
de cilicio, y entró en la casa de Jehová.
19:2 Y envió a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los
sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amoz,
19:3 para que le dijesen: Así ha dicho Ezequías: Este día es día de angustia,
de reprensión y de blasfemia; porque los hijos están a punto de nacer, y la que
da a luz no tiene fuerzas.
19:4 Quizá oirá Jehová tu Dios todas las palabras del Rabsaces, a quien el rey
de los asirios su señor ha enviado para blasfemar al Dios viviente, y para
vituperar con palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído; por tanto, eleva
oración por el remanente que aún queda.
19:5 Vinieron, pues, los siervos del rey Ezequías a Isaías.
19:6 E Isaías les respondió: Así diréis a vuestro señor: Así ha dicho Jehová:
No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los
siervos del rey de Asiria.
19:7 He aquí pondré yo en él un espíritu, y oirá rumor, y volverá a su tierra;
y haré que en su tierra caiga a espada.
19:8 Y regresando el Rabsaces, halló al rey de Asiria combatiendo contra Libna;
porque oyó que se había ido de Laquis.
19:9 Y oyó decir que Tirhaca rey de Etiopía había salido para hacerle guerra.
Entonces volvió él y envió embajadores a Ezequías, diciendo:
19:10 Así diréis a Ezequías rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú
confías, para decir: Jerusalén no será entregada en mano del rey de
Asiria.
19:11 He aquí tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las
tierras, destruyéndolas; ¿y escaparás tú?
19:12 ¿Acaso libraron sus dioses a las naciones que mis padres destruyeron,
esto es, Gozán, Harán, Resef, y los hijos de Edén que estaban en Telasar?
19:13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de
Sefarvaim, de Hena y de Iva?
19:14 Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores; y después que las
hubo leído, subió a la casa de Jehová, y las extendió Ezequías delante de
Jehová.
19:15 Y oró Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que
moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra;
tú hiciste el cielo y la tierra.
19:16 Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y
oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios
viviente.
19:17 Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruido las naciones
y sus tierras;
19:18 y que echaron al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses,
sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y por eso los
destruyeron.
19:19 Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de su mano, para
que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios.
19:20 Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: Así ha dicho
Jehová, Dios de Israel: Lo que me pediste acerca de Senaquerib rey de Asiria,
he oído.
19:21 Esta es la palabra que Jehová ha pronunciado acerca de él: La virgen hija
de Sion te menosprecia, te escarnece; detrás de ti mueve su cabeza la hija de
Jerusalén.
19:22 ¿A quién has vituperado y blasfemado? ¿y contra quién has alzado la voz,
y levantado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel.
19:23 Por mano de tus mensajeros has vituperado a Jehová, y has dicho: Con la
multitud de mis carros he subido a las alturas de los montes, a lo más
inaccesible del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus cipreses más escogidos;
me alojaré en sus más remotos lugares, en el bosque de sus feraces
campos.
19:24 Yo he cavado y bebido las aguas extrañas, he secado con las plantas de
mis pies todos los ríos de Egipto.
19:25 ¿Nunca has oído que desde tiempos antiguos yo lo hice, y que desde los
días de la antigüedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir, y tú serás
para hacer desolaciones, para reducir las ciudades fortificadas a montones de
escombros.
19:26 Sus moradores fueron de corto poder; fueron acobardados y confundidos;
vinieron a ser como la hierba del campo, y como hortaliza verde, como heno de
los terrados, marchitado antes de su madurez.
19:27 He conocido tu situación, tu salida y tu entrada, y tu furor contra
mí.
19:28 Por cuanto te has airado contra mí, por cuanto tu arrogancia ha subido a
mis oídos, yo pondré mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te haré
volver por el camino por donde viniste.
19:29 Y esto te daré por señal, oh Ezequías: Este año comeréis lo que nacerá de
suyo, y el segundo año lo que nacerá de suyo; y el tercer año sembraréis, y
segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis el fruto de ellas.
19:30 Y lo que hubiere escapado, lo que hubiere quedado de la casa de Judá,
volverá a echar raíces abajo, y llevará fruto arriba.
19:31 Porque saldrá de Jerusalén remanente, y del monte de Sion los que se
salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
19:32 Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta
ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella con escudo, ni
levantará contra ella baluarte.
19:33 Por el mismo camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice
Jehová.
19:34 Porque yo ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por
amor a David mi siervo.
19:35 Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató en
el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se
levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos.
19:36 Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, y volvió a Nínive, donde se
quedó.
19:37 Y aconteció que mientras él adoraba en el templo de Nisroc su dios,
Adramelec y Sarezer sus hijos lo hirieron a espada, y huyeron a tierra de
Ararat. Y reinó en su lugar Esarhadón su hijo.
Nahúm
Capítulo
01
1:1 Profecía sobre Nínive. Libro de la visión de Nahum de
Elcos.
1:2 Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de
indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus
enemigos.
1:3 Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al
culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el
polvo de sus pies.
1:4 El amenaza al mar, y lo hace secar, y angosta todos los ríos; Basán fue
destruido, y el Carmelo, y la flor del Líbano fue destruida.
1:5 Los montes tiemblan delante de él, y los collados se derriten; la tierra se
conmueve a su presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan.
1:6 ¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿y quién quedará en pie en el ardor
de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por él se hienden las peñas.
1:7 Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en
él confían.
1:8 Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios, y tinieblas
perseguirán a sus enemigos.
1:9 ¿Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación; no tomará venganza dos
veces de sus enemigos.
1:10 Aunque sean como espinos entretejidos, y estén empapados en su embriaguez,
serán consumidos como hojarasca completamente seca.
1:11 De ti salió el que imaginó mal contra Jehová, un consejero perverso.
1:12 Así ha dicho Jehová: Aunque reposo tengan, y sean tantos, aun así serán
talados, y él pasará. Bastante te he afligido; no te afligiré ya más.
1:13 Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas.
1:14 Mas acerca de ti mandará Jehová, que no quede ni memoria de tu nombre; de
la casa de tu dios destruiré escultura y estatua de fundición; allí pondré tu
sepulcro, porque fuiste vil.
1:15 He aquí sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas, del que
anuncia la paz. Celebra, oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca
más volverá a pasar por ti el malvado; pereció del todo.
sábado, 5 de agosto de 2023
LECTURA 05 agosto
2da.
a los Corintios
Capítulo
05
5:11 Conociendo,
pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es
manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras
conciencias.
5:12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de
gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían
en las apariencias y no en el corazón.
5:13 Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para
vosotros.
5:14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió
por todos, luego todos murieron;
5:15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para
aquel que murió y resucitó por ellos.
5:16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la
carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos
así.
5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas
pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
5:18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por
Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
5:19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en
cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la
reconciliación.
5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por
medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros
fuésemos hechos justicia de Dios en él.
2da.
a los Corintios
Capítulo
06
6:1 Así, pues,
nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en
vano la gracia de Dios.
6:2 Porque dice:
En tiempo aceptable te he oído,
Y en día de salvación te he socorrido.
He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
6:3 No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio
no sea vituperado;
6:4 antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha
paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias;
6:5 en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en
ayunos;
6:6 en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en
amor sincero,
6:7 en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a
siniestra;
6:8 por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores,
pero veraces;
6:9 como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí
vivimos; como castigados, mas no muertos;
6:10 como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a
muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.
6:11 Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha
ensanchado.
6:12 No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio
corazón.
6:13 Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos
también vosotros
2da. de Reyes
Capítulo 18
18:1 En
el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías
hijo de Acaz rey de Judá.
18:2 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén
veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías.
18:3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que
había hecho David su padre.
18:4 El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de
Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque
hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó
Nehustán.
18:5 En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo
otro como él entre todos los reyes de Judá.
18:6 Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los
mandamientos que Jehová prescribió a Moisés.
18:7 Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. El se rebeló
contra el rey de Asiria, y no le sirvió.
18:8 Hirió también a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde las torres
de las atalayas hasta la ciudad fortificada.
18:9 En el cuarto año del rey Ezequías, que era el año séptimo de Oseas hijo de
Ela, rey de Israel, subió Salmanasar rey de los asirios contra Samaria, y la
sitió,
18:10 y la tomaron al cabo de tres años. En el año sexto de Ezequías, el cual
era el año noveno de Oseas rey de Israel, fue tomada Samaria.
18:11 Y el rey de Asiria llevó cautivo a Israel a Asiria, y los puso en Halah,
en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos;
18:12 por cuanto no habían atendido a la voz de Jehová su Dios, sino que habían
quebrantado su pacto; y todas las cosas que Moisés siervo de Jehová había
mandado, no las habían escuchado, ni puesto por obra.
18:13 A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib rey de Asiria
contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.
18:14 Entonces Ezequías rey de Judá envió a decir al rey de Asiria que estaba
en Laquis: Yo he pecado; apártate de mí, y haré todo lo que me impongas. Y el
rey de Asiria impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata, y
treinta talentos de oro.
18:15 Dio, por tanto, Ezequías toda la plata que fue hallada en la casa de
Jehová, y en los tesoros de la casa real.
18:16 Entonces Ezequías quitó el oro de las puertas del templo de Jehová y de
los quiciales que el mismo rey Ezequías había cubierto de oro, y lo dio al rey
de Asiria.
18:17 Después el rey de Asiria envió contra el rey Ezequías al Tartán, al
Rabsaris y al Rabsaces, con un gran ejército, desde Laquis contra Jerusalén, y
subieron y vinieron a Jerusalén. Y habiendo subido, vinieron y acamparon junto
al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del
Lavador.
18:18 Llamaron luego al rey, y salió a ellos Eliaquim hijo de Hilcías,
mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller.
18:19 Y les dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequías: Así dice el gran rey de
Asiria: ¿Qué confianza es esta en que te apoyas?
18:20 Dices (pero son palabras vacías): Consejo tengo y fuerzas para la guerra.
Mas ¿en qué confías, que te has rebelado contra mí?
18:21 He aquí que confías en este báculo de caña cascada, en Egipto, en el cual
si alguno se apoyare, se le entrará por la mano y la traspasará. Tal es Faraón
rey de Egipto para todos los que en él confían.
18:22 Y si me decís: Nosotros confiamos en Jehová nuestro Dios, ¿no es éste
aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequías, y ha dicho a Judá y a
Jerusalén: Delante de este altar adoraréis en Jerusalén?
18:23 Ahora, pues, yo te ruego que des rehenes a mi señor, el rey de Asiria, y
yo te daré dos mil caballos, si tú puedes dar jinetes para ellos.
18:24 ¿Cómo, pues, podrás resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi
señor, aunque estés confiado en Egipto con sus carros y su gente de a
caballo?
18:25 ¿Acaso he venido yo ahora sin Jehová a este lugar, para destruirlo?
Jehová me ha dicho: Sube a esta tierra, y destrúyela.
18:26 Entonces dijo Eliaquim hijo de Hilcías, y Sebna y Joa, al Rabsaces: Te
rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos, y no
hables con nosotros en lengua de Judá a oídos del pueblo que está sobre el
muro.
18:27 Y el Rabsaces les dijo: ¿Me ha enviado mi señor para decir estas palabras
a ti y a tu señor, y no a los hombres que están sobre el muro, expuestos a
comer su propio estiércol y beber su propia orina con vosotros?
18:28 Entonces el Rabsaces se puso en pie y clamó a gran voz en lengua de Judá,
y habló diciendo: Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria.
18:29 Así ha dicho el rey: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar de
mi mano.
18:30 Y no os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente nos
librará Jehová, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de
Asiria.
18:31 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo
paz, y salid a mí, y coma cada uno de su vid y de su higuera, y beba cada uno
las aguas de su pozo,
18:32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de
grano y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de olivas, de aceite, y de
miel; y viviréis, y no moriréis. No oigáis a Ezequías, porque os engaña cuando
dice: Jehová nos librará.
18:33 ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de la
mano del rey de Asiria?
18:34 ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de
Sefarvaim, de Hena, y de Iva? ¿Pudieron éstos librar a Samaria de mi
mano?
18:35 ¿Qué dios de todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mi
mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?
18:36 Pero el pueblo calló, y no le respondió palabra; porque había mandamiento
del rey, el cual había dicho: No le respondáis.
18:37 Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo
de Asaf, canciller, vinieron a Ezequías, rasgados sus vestidos, y le contaron
las palabras del Rabsaces.
Miqueas
Capítulo 07
7:1 ¡Ay
de mí! porque estoy como cuando han recogido los frutos del verano, como cuando
han rebuscado después de la vendimia, y no queda racimo para comer; mi alma
deseó los primeros frutos.
7:2 Faltó el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los
hombres; todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano.
7:3 Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez
juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo
confirman.
7:4 El mejor de ellos es como el espino; el más recto, como zarzal; el día de
tu castigo viene, el que anunciaron tus atalayas; ahora será su
confusión.
7:5 No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado
cuídate, no abras tu boca.
7:6 Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la
nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa.
7:7 Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me
oirá.
7:8 Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré;
aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.
7:9 La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi
causa y haga mi justicia; él me sacará a luz; veré su justicia.
7:10 Y mi enemiga lo verá, y la cubrirá vergüenza; la que me decía: ¿Dónde está
Jehová tu Dios? Mis ojos la verán; ahora será hollada como lodo de las
calles.
7:11 Viene el día en que se edificarán tus muros; aquel día se extenderán los
límites.
7:12 En ese día vendrán hasta ti desde Asiria y las ciudades fortificadas, y
desde las ciudades fortificadas hasta el Río, y de mar a mar, y de monte a
monte.
7:13 Y será asolada la tierra a causa de sus moradores, por el fruto de sus
obras.
7:14 Apacienta tu pueblo con tu cayado, el rebaño de tu heredad, que mora solo
en la montaña, en campo fértil; busque pasto en Basán y Galaad, como en el
tiempo pasado.
7:15 Yo les mostraré maravillas como el día que saliste de Egipto.
7:16 Las naciones verán, y se avergonzarán de todo su poderío; pondrán la mano
sobre su boca, ensordecerán sus oídos.
7:17 Lamerán el polvo como la culebra; como las serpientes de la tierra,
temblarán en sus encierros; se volverán amedrentados ante Jehová nuestro Dios,
y temerán a causa de ti.
7:18 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente
de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en
misericordia.
7:19 El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras
iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.
7:20 Cumplirás la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste a
nuestros padres desde tiempos antiguos.
viernes, 4 de agosto de 2023
LECTURA 04 DE AGOSTO
2da. a los Corintios
Capítulo 04
4:1 Por lo cual, teniendo nosotros este
ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.
4:2 Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni
adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad
recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.
4:3 Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden
está encubierto;
4:4 en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los
incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de
Cristo, el cual es la imagen de Dios.
4:5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y
a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.
4:6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el
que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la
gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
4:7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del
poder sea de Dios, y no de nosotros,
4:8 que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no
desesperados;
4:9 perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;
4:10 llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para
que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.
4:11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa
de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne
mortal.
4:12 De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.
4:13 Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito:
Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también
hablamos,
4:14 sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos
resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente con vosotros.
4:15 Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando
la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de
Dios.
4:16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va
desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
4:17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez
más excelente y eterno peso de gloria;
4:18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las
cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
2da. a los Corintios
Capítulo 05
5:1 Porque sabemos que si nuestra
morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio,
una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.
5:2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra
habitación celestial;
5:3 pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.
5:4 Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia;
porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea
absorbido por la vida.
5:5 Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras
del Espíritu.
5:6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos
en el cuerpo, estamos ausentes del Señor
5:7 (porque por fe andamos, no por vista);
5:8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al
Señor.
5:9 Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle
agradables.
5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de
Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el
cuerpo, sea bueno o sea malo.
2da. de Reyes
Capítulo 17
17:1 En el año duodécimo de Acaz
rey de Judá, comenzó a reinar Oseas hijo de Ela en Samaria sobre Israel; y
reinó nueve años.
17:2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, aunque no como los reyes de Israel
que habían sido antes de él.
17:3 Contra éste subió Salmanasar rey de los asirios; y Oseas fue hecho su
siervo, y le pagaba tributo.
17:4 Mas el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba; porque había enviado
embajadores a So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como lo
hacía cada año; por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprisionó en la
casa de la cárcel.
17:5 Y el rey de Asiria invadió todo el país, y sitió a Samaria, y estuvo sobre
ella tres años.
17:6 En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria, y llevó a Israel
cautivo a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las
ciudades de los medos.
17:7 Porque los hijos de Israel pecaron contra Jehová su Dios, que los sacó de
tierra de Egipto, de bajo la mano de Faraón rey de Egipto, y temieron a dioses
ajenos,
17:8 y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehová había lanzado de
delante de los hijos de Israel, y en los estatutos que hicieron los reyes de
Israel.
17:9 Y los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehová
su Dios, edificándose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de
las atalayas hasta las ciudades fortificadas,
17:10 y levantaron estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto, y debajo
de todo árbol frondoso,
17:11 y quemaron allí incienso en todos los lugares altos, a la manera de la
naciones que Jehová había traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas muy
malas para provocar a ira a Jehová.
17:12 Y servían a los ídolos, de los cuales Jehová les había dicho: Vosotros no
habéis de hacer esto.
17:13 Jehová amonestó entonces a Israel y a Judá por medio de todos los
profetas y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos,
y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo
prescribí a vuestros padres, y que os he enviado por medio de mis siervos los
profetas.
17:14 Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de
sus padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios.
17:15 Y desecharon sus estatutos, y el pacto que él había hecho con sus padres,
y los testimonios que él había prescrito a ellos; y siguieron la vanidad, y se
hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos,
de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de
ellas.
17:16 Dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios, y se hicieron imágenes
fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el
ejército de los cielos, y sirvieron a Baal;
17:17 e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a
adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de
Jehová, provocándole a ira.
17:18 Jehová, por tanto, se airó en gran manera contra Israel, y los quitó de
delante de su rostro; y no quedó sino sólo la tribu de Judá.
17:19 Mas ni aun Judá guardó los mandamientos de Jehová su Dios, sino que
anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales habían ellos hecho.
17:20 Y desechó Jehová a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los
entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.
17:21 Porque separó a Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a
Jeroboam hijo de Nabat; y Jeroboam apartó a Israel de en pos de Jehová, y les
hizo cometer gran pecado.
17:22 Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él
hizo, sin apartarse de ellos,
17:23 hasta que Jehová quitó a Israel de delante de su rostro, como él lo había
dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel fue llevado cautivo
de su tierra a Asiria, hasta hoy.
17:24 Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y
de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de
Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades.
17:25 Y aconteció al principio, cuando comenzaron a habitar allí, que no
temiendo ellos a Jehová, envió Jehová contra ellos leones que los
mataban.
17:26 Dijeron, pues, al rey de Asiria: Las gentes que tú trasladaste y pusiste
en las ciudades de Samaria, no conocen la ley del Dios de aquella tierra, y él
ha echado leones en medio de ellos, y he aquí que los leones los matan, porque
no conocen la ley del Dios de la tierra.
17:27 Y el rey de Asiria mandó, diciendo: Llevad allí a alguno de los
sacerdotes que trajisteis de allá, y vaya y habite allí, y les enseñe la ley
del Dios del país.
17:28 Y vino uno de los sacerdotes que habían llevado cautivo de Samaria, y
habitó en Bet-el, y les enseñó cómo habían de temer a Jehová.
17:29 Pero cada nación se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los
lugares altos que habían hecho los de Samaria; cada nación en su ciudad donde
habitaba.
17:30 Los de Babilonia hicieron a Sucot-benot, los de Cuta hicieron a Nergal, y
los de Hamat hicieron a Asima.
17:31 Los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac, y los de Sefarvaim quemaban sus
hijos en el fuego para adorar a Adramelec y a Anamelec, dioses de
Sefarvaim.
17:32 Temían a Jehová, e hicieron del bajo pueblo sacerdotes de los lugares
altos, que sacrificaban para ellos en los templos de los lugares altos.
17:33 Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las
naciones de donde habían sido trasladados.
17:34 Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos
ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió
Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel;
17:35 con los cuales Jehová había hecho pacto, y les mandó diciendo: No
temeréis a otros dioses, ni los adoraréis, ni les serviréis, ni les haréis
sacrificios.
17:36 Mas a Jehová, que os sacó de tierra de Egipto con grande poder y brazo
extendido, a éste temeréis, y a éste adoraréis, y a éste haréis
sacrificio.
17:37 Los estatutos y derechos y ley y mandamientos que os dio por escrito,
cuidaréis siempre de ponerlos por obra, y no temeréis a dioses ajenos.
17:38 No olvidaréis el pacto que hice con vosotros, ni temeréis a dioses
ajenos;
17:39 mas temed a Jehová vuestro Dios, y él os librará de mano de todos
vuestros enemigos.
17:40 Pero ellos no escucharon; antes hicieron según su costumbre
antigua.
17:41 Así temieron a Jehová aquellas gentes, y al mismo tiempo sirvieron a sus
ídolos; y también sus hijos y sus nietos, según como hicieron sus padres, así
hacen hasta hoy.
Miqueas
Capítulo 06
6:1 Oíd ahora lo que dice Jehová:
Levántate, contiende contra los montes, y oigan los collados tu voz.
6:2 Oíd, montes, y fuertes cimientos de la tierra, el pleito de Jehová; porque
Jehová tiene pleito con su pueblo, y altercará con Israel.
6:3 Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra
mí.
6:4 Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de servidumbre
te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a María.
6:5 Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de Moab, y qué le
respondió Balaam hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal, para que conozcas las
justicias de Jehová.
6:6 ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me
presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?
6:7 ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de
aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el
pecado de mi alma?
6:8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti:
solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
6:9 La voz de Jehová clama a la ciudad; es sabio temer a tu nombre. Prestad
atención al castigo, y a quien lo establece.
6:10 ¿Hay aún en casa del impío tesoros de impiedad, y medida escasa que es
detestable?
6:11 ¿Daré por inocente al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas
engañosas?
6:12 Sus ricos se colmaron de rapiña, y sus moradores hablaron mentira, y su
lengua es engañosa en su boca.
6:13 Por eso yo también te hice enflaquecer hiriéndote, asolándote por tus
pecados.
6:14 Comerás, y no te saciarás, y tu abatimiento estará en medio de ti;
recogerás, mas no salvarás, y lo que salvares, lo entregaré yo a la
espada.
6:15 Sembrarás, mas no segarás; pisarás aceitunas, mas no te ungirás con el
aceite; y mosto, mas no beberás el vino.
6:16 Porque los mandamientos de Omri se han guardado, y toda obra de la
casa de Acab; y en los consejos de ellos anduvisteis, para que yo te pusiese en
asolamiento, y tus moradores para burla. Llevaréis, por tanto, el oprobio de mi
pueblo.
jueves, 3 de agosto de 2023
LECTURA 3 DE AGOSTO
2da. a los Corintios
Capítulo 02
2da. a los
Corintios
Capítulo 03
2da. de Reyes
Capítulo 15
2da. de Reyes
Capítulo 16
Miqueas
Capítulo 05
miércoles, 2 de agosto de 2023
2da. a los Corintios
Capítulo 01
1:1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el
hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos
que están en toda Acaya:
1:2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de
misericordias y Dios de toda consolación,
1:4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos
también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio
de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.
1:5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así
abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.
1:6 Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si
somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en
el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.
1:7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así
como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la
consolación.
1:8 Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que
nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras
fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida.
1:9 Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no
confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos;
1:10 el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará,
de tan gran muerte;
1:11 cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por
muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a
nosotros por medio de muchos.
1:12 Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que
con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia
de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.
1:13 Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también entendéis;
y espero que hasta el fin las entenderéis;
1:14 como también en parte habéis entendido que somos vuestra gloria, así como
también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús.
1:15 Con esta confianza quise ir primero a vosotros, para que tuvieseis una
segunda gracia,
1:16 y por vosotros pasar a Macedonia, y desde Macedonia venir otra vez a
vosotros, y ser encaminado por vosotros a Judea.
1:17 Así que, al proponerme esto, ¿usé quizá de ligereza? ¿O lo que pienso
hacer, lo pienso según la carne, para que haya en mí Sí y No?
1:18 Mas, como Dios es fiel, nuestra palabra a vosotros no es Sí y No.
1:19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado
por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en
él;
1:20 porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de
nosotros, para la gloria de Dios.
1:21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es
Dios,
1:22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en
nuestros corazones.
1:23 Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con
vosotros no he pasado todavía a Corinto.
1:24 No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro
gozo; porque por la fe estáis firmes.
2da.
a los Corintios
Capítulo 02
2:1
Esto, pues, determiné para conmigo, no ir otra vez a vosotros con
tristeza.
2:2 Porque si yo os contristo, ¿quién será luego el que me alegre, sino aquel a
quien yo contristé?
2:3 Y esto mismo os escribí, para que cuando llegue no tenga tristeza de parte
de aquellos de quienes me debiera gozar; confiando en vosotros todos que mi
gozo es el de todos vosotros.
2:4 Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con
muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán
grande es el amor que os tengo.
2da. de Reyes
Capítulo 14
14:1 En el año segundo de Joás hijo de Joacaz rey de Israel,
comenzó a reinar Amasías hijo de Joás rey de Judá.
14:2 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y veintinueve años reinó
en Jerusalén; el nombre de su madre fue Joadán, de Jerusalén.
14:3 Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no como David su padre;
hizo conforme a todas las cosas que había hecho Joás su padre.
14:4 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo aún
sacrificaba y quemaba incienso en esos lugares altos.
14:5 Y cuando hubo afirmado en sus manos el reino, mató a los siervos que
habían dado muerte al rey su padre.
14:6 Pero no mató a los hijos de los que le dieron muerte, conforme a lo que
está escrito en el libro de la ley de Moisés, donde Jehová mandó diciendo: No
matarán a los padres por los hijos, ni a los hijos por los padres, sino que
cada uno morirá por su propio pecado.
14:7 Este mató asimismo a diez mil edomitas en el Valle de la Sal, y tomó a
Sela en batalla, y la llamó Jocteel, hasta hoy.
14:8 Entonces Amasías envió mensajeros a Joás hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey
de Israel, diciendo: Ven, para que nos veamos las caras.
14:9 Y Joás rey de Israel envió a Amasías rey de Judá esta respuesta: El cardo
que está en el Líbano envió a decir al cedro que está en el Líbano: Da tu hija
por mujer a mi hijo. Y pasaron las fieras que están en el Líbano, y hollaron el
cardo.
14:10 Ciertamente has derrotado a Edom, y tu corazón se ha envanecido; gloríate
pues, mas quédate en tu casa. ¿Para qué te metes en un mal, para que caigas tú
y Judá contigo?
14:11 Pero Amasías no escuchó; por lo cual subió Joás rey de Israel, y se
vieron las caras él y Amasías rey de Judá, en Bet-semes, que es de Judá.
14:12 Y Judá cayó delante de Israel, y huyeron, cada uno a su tienda.
14:13 Además Joás rey de Israel tomó a Amasías rey de Judá, hijo de Joás hijo
de Ocozías, en Bet-semes; y vino a Jerusalén, y rompió el muro de Jerusalén
desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la esquina, cuatrocientos codos.
14:14 Y tomó todo el oro, y la plata, y todos los utensilios que fueron
hallados en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa del rey, y a los
hijos tomó en rehenes, y volvió a Samaria.
14:15 Los demás hechos que ejecutó Joás, y sus hazañas, y cómo peleó contra
Amasías rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes
de Israel?
14:16 Y durmió Joás con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de
Israel; y reinó en su lugar Jeroboam su hijo.
14:17 Y Amasías hijo de Joás, rey de Judá, vivió después de la muerte de Joás
hijo de Joacaz, rey de Israel, quince años.
14:18 Los demás hechos de Amasías, ¿no están escritos en el libro de las
crónicas de los reyes de Judá?
14:19 Conspiraron contra él en Jerusalén, y él huyó a Laquis; pero le
persiguieron hasta Laquis, y allá lo mataron.
14:20 Lo trajeron luego sobre caballos, y lo sepultaron en Jerusalén con sus
padres, en la ciudad de David.
14:21 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías, que era de dieciséis
años, y lo hicieron rey en lugar de Amasías su padre.
14:22 Reedificó él a Elat, y la restituyó a Judá, después que el rey durmió con
sus padres.
14:23 El año quince de Amasías hijo de Joás rey de Judá, comenzó a reinar
Jeroboam hijo de Joás sobre Israel en Samaria; y reinó cuarenta y un
años.
14:24 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y no se apartó de todos los
pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
14:25 El restauró los límites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar
del Arabá, conforme a la palabra de Jehová Dios de Israel, la cual él había
hablado por su siervo Jonás hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer.
14:26 Porque Jehová miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había siervo
ni libre, ni quien diese ayuda a Israel;
14:27 y Jehová no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del
cielo; por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joás.
14:28 Los demás hechos de Jeroboam, y todo lo que hizo, y su valentía, y todas
las guerras que hizo, y cómo restituyó al dominio de Israel a Damasco y Hamat,
que habían pertenecido a Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de
los reyes de Israel?
14:29 Y durmió Jeroboam con sus padres, los reyes de Israel, y reinó en su
lugar Zacarías su hijo.
Miqueas
Capítulo 04
4:1
Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será
establecido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a
él los pueblos.
4:2 Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, y a
la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y andaremos por sus
veredas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de
Jehová.
4:3 Y él juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta
muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para hoces; no
alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra.
4:4 Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá
quien los amedrente; porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha
hablado.
4:5 Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, nosotros
con todo andaremos en el nombre de Jehová nuestro Dios eternamente y para
siempre.
4:6 En aquel día, dice Jehová, juntaré la que cojea, y recogeré la descarriada,
y a la que afligí;
4:7 y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta;
y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sion desde ahora y para
siempre.
4:8 Y tú, oh torre del rebaño, fortaleza de la hija de Sion, hasta ti vendrá el
señorío primero, el reino de la hija de Jerusalén.
4:9 Ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que
te ha tomado dolor como de mujer de parto?
4:10 Duélete y gime, hija de Sion, como mujer que está de parto; porque ahora
saldrás de la ciudad y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia; allí
serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos.
4:11 Pero ahora se han juntado muchas naciones contra ti, y dicen: Sea
profanada, y vean nuestros ojos su deseo en Sion.
4:12 Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su
consejo; por lo cual los juntó como gavillas en la era.
4:13 Levántate y trilla, hija de Sion, porque haré tu cuerno como de hierro, y
tus uñas de bronce, y desmenuzarás a muchos pueblos; y consagrarás a Jehová su
botín, y sus riquezas al Señor de toda la tierra.
Miqueas
Capítulo 05
5:1 Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado;
con vara herirán en la mejilla al juez de Israel.
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Jesús dijo: “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” Marcos 8:36 Esta pregunta de Cristo atra...
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Esta es una de las preguntas más serias que podemos hacer. No debe responderse con morbo, miedo manipulador ni dureza, sino con reverencia...