@pedrofloreshern33 ♬ sonido original - pedrofloreshern33
NOTA: SI USTED DESEA RECIBIR EN SU CORREO LAS AUDIO LECTURAS REGISTRESE EN EL SIGUIENTE ENLACE http://www.ivoox.com/s_p2_44668_1.html
Ser imitadores de Cristo no es solo admirar a Jesús, ni únicamente creer que Él es el Hijo de Dios; es decidir vivir como Él vivió. La Escritura nos llama claramente a esto:
“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.” — Efesios 5:1
Imitar a Cristo es asumir el carácter del Hijo, reflejar su forma de amar, de hablar, de perdonar y de obedecer al Padre, aun cuando hacerlo cueste.
Imitar a Cristo es caminar como Él caminó
El apóstol Juan lo dice sin rodeos:
“El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo.” — 1 Juan 2:6
Jesús caminó en obediencia total, en dependencia del Padre, en humildad y verdad. No vivió para agradarse a sí mismo, sino para cumplir la voluntad de Dios. Ser imitadores de Cristo significa preguntarnos cada día:
¿Qué haría Jesús en esta situación? ¿Cómo respondería Él?
Imitar a Cristo es vivir en amor
Jesús mismo nos dejó el modelo supremo del amor:
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado.” — Juan 13:34
Cristo amó cuando fue rechazado, perdonó cuando fue ofendido, y dio su vida por quienes no lo merecían. Ser imitadores de Cristo implica amar no solo al que nos ama, sino también al que nos hiere, al que nos traiciona y al que nos persigue.
Imitar a Cristo es aprender de su mansedumbre y humildad
Jesús no se impuso por la fuerza, ni buscó reconocimiento humano:
“Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.” — Mateo 11:29
Imitar a Cristo es renunciar al orgullo, a la soberbia espiritual, al deseo de ser vistos. Es servir en silencio, obedecer sin quejarnos y reconocer que sin Él nada podemos hacer.
Imitar a Cristo es obedecer aun en el sufrimiento
Jesús fue obediente hasta el extremo:
“Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” — Filipenses 2:8
Ser imitadores de Cristo no significa una vida sin pruebas, sino una vida fiel en medio de ellas. Es seguir creyendo cuando duele, seguir confiando cuando no entendemos y seguir obedeciendo cuando el camino es estrecho.
Imitar a Cristo es vivir crucificados al pecado
El verdadero imitador de Cristo no vive para sí mismo:
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” — Gálatas 2:20
Imitar a Cristo es morir cada día al pecado, a la carne, a los deseos desordenados, y permitir que Cristo viva su vida en nosotros por medio del Espíritu Santo.
Conclusión
Ser imitadores de Cristo Jesús es un llamado alto, santo y transformador. No se logra con fuerzas humanas, sino con una relación viva con Él. No se trata de perfección, sino de dirección: caminar cada día pareciéndonos un poco más a Jesús.
Que nuestra oración diaria sea:
“Señor, hazme más como Tú.” 🙏
1 Corintios 15:1-58
[1] Además os declaro, hermanos, el Evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también están firmes;
[2] por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, estáis siendo salvos, si no creísteis en vano.
[3] Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo yo aprendí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
[4] y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;
[5] y que apareció a Cefas, y después a los doce.
[6] Después apareció a más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos.
[7] Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles.
[8] Y a la postre de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.
[9] Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí la Iglesia de Dios.
[10] Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia hacía mí no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios que fue conmigo.
[11] Porque, o sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído.
[12] Y si el Cristo es predicado que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?
[13] Porque si no hay resurrección de muertos, Cristo tampoco resucitó;
[14] y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.
[15] Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él haya levantado al Cristo; al cual empero no levantó, si los muertos no resucitan.
[16] Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.
[17] Y si el Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; y aún estáis en vuestros pecados.
[18] Entonces también los que durmieron en el Cristo son perdidos.
[19] Si en esta vida solamente esperamos en el Cristo, somos los más miserables de todos los hombres.
[20] Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron (es hecho).
[21] Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
[22] Porque de la manera que en Adán todos mueren, así también en el Cristo todos serán vivificados.
[23] Mas cada uno en su orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.
[24] Luego el fin; cuando entregará el Reino al Dios y al Padre, cuando quitará todo imperio, y toda potencia y potestad.
[25] Porque es necesario que él reine, hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies.
[26] Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte.
[27] Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro está exceptuado aquel que sujetó a él todas las cosas.
[28] Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.
[29] De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?
[30] ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora?
[31] Cada día trago la muerte por mantenerme en la gloriación de haberlos enseñado, la cual tengo en Cristo Jesús Señor nuestro.
[32] Si como hombre batallé en Éfeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos.
[33] No erréis; los malos compañeros corrompen el buen carácter.
[34] Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra hablo.
[35] Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán?
[36] Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muriere antes.
[37] Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, o de otro grano;
[38] mas Dios le da el cuerpo como quiso, y a cada simiente su propio cuerpo.
[39] Toda carne no es la misma carne; mas una carne ciertamente es la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves.
[40] Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; mas ciertamente una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.
[41] Una es la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas; porque una estrella es diferente de otra en gloria.
[42] Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción; se levantará en incorrupción;
[43] se siembra en vergüenza, se levantará con gloria; se siembra en flaqueza, se levantará con potencia;
[44] se siembra cuerpo animal, se levantará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.
[45] Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán en alma viviente; el postrer Adán, en Espíritu vivificante.
[46] Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.
[47] El primer hombre, es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es el Señor, del cielo.
[48] Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales.
[49] Y como trajimos la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.
[50] Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el Reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción.
[51] He aquí, os digo un misterio: Todos ciertamente resucitaremos, mas no todos seremos transformados.
[52] En un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción; mas nosotros seremos transformados.
[53] Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad.
[54] Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces será cumplida la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria.
[55] ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
[56] Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley.
[57] Mas a Dios gracias, que nos dio la victoria por el Señor nuestro Jesús, el Cristo.
[58] Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
Pedro comienza recordando a los creyentes que esta es su segunda carta, y su propósito es despertar con exhortación (es decir, animar y advertir) su limpio entendimiento (su mente pura). Les insta a recordar las enseñanzas de los santos profetas (los mensajeros de Dios en el Antiguo Testamento) y los mandamientos de los apóstoles (los discípulos de Jesús enviados a predicar el evangelio).
Pedro advierte que en los postrimeros días (los tiempos finales antes del regreso de Cristo) vendrán burladores (personas que se burlan de la fe cristiana) que seguirán sus concupiscencias (deseos desordenados y pecaminosos).
Estos burladores preguntarán con escepticismo: "¿Dónde está la promesa de su advenimiento (segunda venida de Cristo)?" Argumentarán que nada ha cambiado desde que los padres durmieron (las generaciones anteriores murieron), sugiriendo que Dios no intervendrá en la historia.
Pedro señala que estas personas ignoran deliberadamente que Dios creó los cielos (el universo) y la tierra, y que en el pasado el mundo fue anegado (sumergido, destruido) por agua en el diluvio de Noé.
Pero esta vez, el juicio de Dios no será con agua, sino con fuego, que se manifestará en el día del juicio, cuando los hombres impíos (pecadores que rechazan a Dios) serán destruidos.
Pedro recuerda que para Dios, el tiempo no se mide como para los humanos: "un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día", lo que significa que su demora no es olvido, sino paciencia.
Dios no se tarda en cumplir su promesa, sino que tiene paciencia porque desea que todos se arrepientan (cambien de actitud y se vuelvan a Él) en lugar de perderse.
El regreso de Cristo será inesperado, "como ladrón en la noche". En ese día, los cielos pasarán con grande estruendo (un sonido fuerte de destrucción), los elementos (los componentes básicos del universo) se desharán por el fuego, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas.
Dado que todo será destruido, los creyentes deben vivir en santas y pías conversaciones (vida santa y en comunión con Dios), esperando y acelerando la venida del Señor. Los cielos serán encendidos (ardiendo en fuego) y los elementos abrasados (consumidos por el calor).
Pero los cristianos esperan "cielos nuevos y tierra nueva", un mundo renovado donde habrá justicia (el gobierno perfecto de Dios).
Por esta razón, los creyentes deben procurar con diligencia (esforzarse) para ser encontrados por Dios sin mácula (sin mancha de pecado), sin reprensión (sin culpa) y en paz con Él.
Pedro menciona a Pablo, quien también ha hablado de estas cosas en sus epístolas (cartas). Sin embargo, algunos indoctos (personas sin conocimiento) e inconstantes (que no permanecen firmes en la verdad) tuercen (malinterpretan) estas enseñanzas, llevándose a sí mismos a la perdición (destrucción espiritual).
Pedro advierte a los creyentes que no se dejen engañar por los abominables (personas que viven en maldad) y que no caigan de su firmeza (seguridad en la fe).
Finalmente, Pedro anima a los creyentes a "crecer en la gracia y el conocimiento" de Jesús. La gloria (honra y alabanza) pertenece a Cristo para siempre.
Este pasaje enseña que aunque algunos duden del regreso de Cristo, Dios tiene un plan perfecto y su juicio vendrá en el momento correcto. Por lo tanto, los creyentes deben mantenerse firmes en la fe, viviendo en santidad y esperando con esperanza la nueva creación de Dios.
"Salmo de David. El SEÑOR es mi pastor; no desfalleceré."
✦ Explicación: Dios cuida de su pueblo como un pastor cuida de sus ovejas, asegurando que no les falte lo esencial.
"En lugares de delicados pastos me hará yacer; junto a aguas de reposo me pastoreará."
✦ Explicación: Dios provee tanto lo material como lo espiritual, llevándonos a lugares de descanso y tranquilidad.
"Convertirá mi alma; me guiará por sendas de justicia por su nombre."
✦ Explicación: Dios no solo cuida del cuerpo, sino también del alma, restaurándola y guiándola por el camino correcto.
"Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me confortarán."
✦ Explicación: Aun en los momentos más oscuros y peligrosos, Dios está presente para proteger y dar seguridad.
"Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando."
✦ Explicación: Dios bendice abundantemente a sus hijos, incluso en medio de sus enemigos.
"Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida; y en la Casa del SEÑOR reposaré para siempre."
✦ Explicación: Dios nos da su amor y cuidado cada día, y nos promete estar con Él para siempre.
Este salmo muestra a Dios como un pastor que cuida, guía, protege y provee a su pueblo. Nos da confianza de que, aunque pasemos por dificultades, Él está con nosotros, y al final, moraremos con Él eternamente.
"Pero viniendo Pedro a Antioquía, le resistí en la cara, porque era de condenar."
Pablo cuenta que confrontó a Pedro en Antioquía, porque estaba actuando de manera incorrecta y era digno de reprensión.
"Porque antes que viniesen unos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; mas después que vinieron, se retraía y apartaba, teniendo miedo de los que eran de la circuncisión."
Pedro comía con los gentiles (los que no son judíos), pero cuando llegaron algunos enviados por Jacobo (líder en Jerusalén), se apartó por miedo a los circuncidados (los judíos que seguían la Ley de Moisés).
"Y a su disimulación consentían también los otros judíos; de tal manera que aun Bernabé fue también llevado de ellos en su hipocresía."
Otros judíos imitaron a Pedro en su disimulación (doble cara), incluyendo a Bernabé, quien también cayó en la hipocresía (fingir algo que no se cree de verdad).
"Como vi que no andaban derechamente conforme a la verdad del Evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como gentil y no como judío, ¿por qué constriñes a los gentiles a judaizar?"
Pablo notó que Pedro y los demás no estaban actuando con honestidad según el Evangelio, así que lo confrontó en público.
Le preguntó: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles, ¿por qué obligas a los gentiles a seguir costumbres judías? (constriñes = obligas, judaizar = obligar a vivir como judíos).
"Nosotros que somos judíos de naturaleza, y no pecadores de los gentiles,"
Pablo reconoce que él y los demás eran judíos de nacimiento y no de los gentiles, quienes eran considerados pecadores por no seguir la Ley de Moisés.
"sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesús, el Cristo, nosotros también hemos creído en Jesús, el Cristo, para que fuésemos justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley; por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada."
Aquí Pablo explica que nadie es justificado (declarado inocente por Dios) por cumplir la Ley de Moisés, sino solo por la fe en Cristo. No importa cuánto alguien trate de obedecer la Ley, eso no lo salvará.
"Y si buscando nosotros ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso el Cristo ministro de nuestro pecado? En ninguna manera."
Si al buscar la salvación en Cristo todavía seguimos luchando con el pecado, eso no significa que Cristo sea un ministro (promotor) del pecado. ¡De ninguna manera!
"Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, rebelde me hago."
Si después de dejar la Ley para seguir a Cristo, vuelvo a ponerme bajo la Ley, me hago rebelde (contradictorio).
"Porque yo por la ley soy muerto a la ley, para vivir a Dios."
La Ley de Moisés lo condenó a muerte, pero en Cristo encontró verdadera vida espiritual.
"Con Cristo estoy juntamente colgado en el madero, y vivo, no ya yo, sino vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí."
Pablo dice que ha sido crucificado con Cristo (colgado en el madero) y que ya no es él quien vive, sino Cristo en él. Su vida ahora es por fe en Jesús.
"No desecho la gracia de Dios; porque si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo."
Pablo concluye diciendo que no rechaza la gracia (favor inmerecido de Dios). Si pudiéramos ser justos por la Ley, entonces Cristo habría muerto en vano.
@pedrofloreshern33 ♬ sonido original - pedrofloreshern33